Rodero escarba entre el cielo y la tierra



Los cuerpos se exhiben de la forma adecuada para que afloren las almas. Es el cuerpo el que lanza llamas, el que duerme, suda, se excita, duele, llora, grita, goza, baila. Son las pieles las que desprenden olores y sabores, buscando trascender. Cristina García Rodero busca la vida y la encuentra al otro lado del centro por el que mira sin entender muy bien por qué busca lo que busca, preguntándose por todo, pidiendo explicaciones a los brazos, las piernas, los sexos y los dientes.
Haciendo etnografía con la fotografía sabe muy bien a quien agradecer sus producciones: a los que rezan, follan, se hieren, mean, se besan, matan o mueren delante de su cámara, o sea, en la vida.
Cualquier cosa puede ser tan extraña como natural, tan ajena como propia.