
Estás hecha una artista! Y lo dice sin saber de mí nada más que lo que cuenta un díptico a dos tintas de viajes y encuentros. Me hace gracia. Estoy en la puerta de mi casa, algo incómoda por el descabalado escote de esta camiseta vieja. Me cruzo de brazos, no sé qué responder, pregunto por su niño, por su césped, por si quiere un café. De repente, con este sol de tarde y este silencio, me acuerdo de lo que me pasó hace ahora dos años, del inicio del proceso de compartirme y me sorprende una vez más la convicción infundada de mi vecino, la de los estudiantes que el otro día me escuchaban en corro, las visitas guiadas por las letras y los rostros.
Un día yo miraba por detrás de la cámara en otra parte y ahora tú estás aquí y ves lo mismo, lo reconoces. Un día en la estación del AVE de Sevilla escribí cosas obscenas sobre los muros y los límites y ahora tú cuadras las letras y te enteras de todo.
Es una buena idea.
Sin embargo, a pesar de todo lo que gira y lo que cuaja, a ratos tengo la sensación de estar en una esquina, sobre el tablero en que se juega, esperando a que el dado me obligue a echar palante. He tenido un mal sueño y recogía a mis hijos en mi cama, los abrazaba pero estaban muy lejos de sentirse seguros.
En unos días iré de nuevo al límite del sur. Ya noto la llamada de la selva. Cuánto me pasará esta vez? Dónde regresaré?
Eres una artista, da igual que estuvieses detrás que delante, poniendo límites o colocando las letras...eres una ARTISTA (y yo llevo ya algún tiempo sabiendo algo de ti, eh?)
Un beso fuerte
Siempre gracias por compartir