Lo infraleve

Excesos en la mirada

15 enero 2007

Hebrón, en pedazos



Puede que Hebrón sea la ciudad más triste que he conocido.
La ciudad asediada por la gran línea roja.
La ciudad de los pasos prohibidos. En cualquier lugar nace una puerta cerrada.
En el centro de este mapa agrietado el gran rotulador ha marcado el H1 y el H2. En el H2 viven unas cuantas familias judías protegidas por cientos de soldados. La línea roja hostiga la ciudad. Los palestinos no pueden cruzarla. La ciudad está rota, asolada.
Hebrón es un gran cuerpo desmembrado.
Los controles militares israelíes jalonan cada barrio.

El casco viejo es un paisaje exinanido.

Dos niñas vuelven del cole, los soldados registran sus mochilas. Parecen dos niñas, parecen dos adolescentes que vuelven de estudiar, pero no hay que fiarse, son musulmanas, son palestinas, ergo pueden ser terroristas.


El palestino que nos acompaña tampoco puede pasar por aquí. Esta calle también está cerrada. Allí hay un muro de hormigón, por el otro lado una puerta metálica con alambrada, en aquella esquina el paso se corta con unos bidones. Cerrado, cerrado, cerrado.


Se respira vacío. Cientos de negocios condenados por mandato israelí. Este era un pueblo próspero...
Ahora todo se hace difícil, hay que pedir permiso, hay que armarse de paciencia sólo para cruzar de una calle a otra, para ir a trabajar, para ir al colegio.
Los sucesivos gobiernos de Israel han confiscado casas para unir los asentamientos. Abren heridas a cada paso.
Saha vive en Hebrón y cree que puede llegar la paz, pero la paz no es posible sin la justicia, ella espera que la comunidad internacional sea justa con el pueblo palestino. Nos cuenta que las madres quieren educar a sus hijos en el amor pero los niños ven cada día cómo son agredidas sus familias, están mamando violencia. Por las calles de Hebrón pasean los fantasmas de los muertos y es muy difícil jugar entre el dolor. Ellos lo intentan, los niños siempre son capaces, pero se aprecia una penumbra en todas las sonrisas.


Las mujeres nos relatan sus sueños, lo hacen con apremio, quieren vivir con alegría, quieren escuchar música, hacer deporte, bailar..., quieren que todo esto lo contemos nosotras que podemos saltar las puertas que a ellas se les cierran.
Nos hablan muy deprisa porque está anocheciendo y tienen que correr para ser registradas y que los israelíes no impidan que esa noche regresen a dormir con sus familias.







5 Comments:

  • At 12:46 p. m., Blogger Uno que mira said…

    Y yo quiero que escuchéis música, que viváis con alegría, que hagáis deporte, que bailéis... pero no sé cómo hacerlo. No sé cómo. Aún no sé cómo.

     
  • At 8:09 p. m., Blogger Roy Batty said…

    me gustaron las imagenes.

     
  • At 10:19 p. m., Blogger libertad said…

    Es terrible. Es tal la frustración, la impotencia que genera ver los rostros de estas personas, escuchar sus palabras de tu boca, que uno siente un nudo en la garganta. Si pudiéramos hacer algo todos juntos...
    Un beso

     
  • At 5:08 a. m., Blogger ybris said…

    El corazón se encoge con esta realidad en la que se abofetea al otro con culpables y se ignora a las víctimas.
    Y todavía hay quien quiere creer que todo se arregla con mano dura y firmeza.
    O con guerras.
    O con muros que resuenan menos que aquellos que se llamaban de acero pero que dividen igual o más.

    Besos.

     
  • At 12:33 p. m., Blogger coco said…

    Eres mejor que la rana gustavo.

     

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