El jaleo va por las venas
Las brechas no son más que vías de absorción, llaves de paso. Señalan las derrotas a seguir. Vivir escuece. Puedes optar por otras cosas que se parezcan a la vida. Cuando el modelo difuso se va concretando en tientos al corazón se cierran todas las persianas. Me siento sobre la hipótesis de la regularidad, sofocando las diminutas hogueras que chispean en los dedos de mis pies. Saltan los fueguecitos inquietos. Ya ves que tú me ves. Me ves aquí sentada y notas que me muevo por dentro, que no puedo ni fijar los ojos. Chasqueas la lengua y mueves la cabeza. Estás preocupado porque ves cómo saltan los resortes, clac, clac. Y eso que me ato al respaldo del sofá, que pongo sobre mí una torre de libros y papeles, que sujeto mi pelo con un cerro de gomas. Pero tú me conoces y sabes que ni yo me puedo retener. Y no es que quiera, esta vez no es que quiera.


...El jaleo va por dentro, sí. Hay días que no podemos hacer nada porque no salga, porque sale solo, porque por más intentos de normalizar y regularizar que hagamos, sale. Pero eso es vida, que la vida no se puede esconder aunque a veces sea lo más cómoda, aunque queramos.
Un besazo