Lo infraleve

Excesos en la mirada

02 agosto 2006

Calle rectilínea y larga

El aire acondicionado apunta a mi espalda, enfría. Mi compañero tiene un ventilador. Es un hombre de gustos antiguos, le encantan los piropos y lleva un peine en el bolsillo de la camisa. El ventilador me da de refilón, revuelve los papeles de mi mesa. No me molesta. El silencio de mi compañera sigue martillando, apunta a mi pecho, enfría y entumece. Al librero se le ha estropeado el aire acondicionado, gotea sobre todos los títulos del escaparate, refresca la literatura como refrescan el pescado en la pescadería. Me gusta ver las gotas deslizándose por encima de Auster, Vargas Llosa, Mendoza y Jodorowsky, deteniéndose en las portadas de las promociones de bolsillo, soltando chispas sobre los best sellers calientes del verano, los libros gordos que huelen a playa.
Yo me he comprado uno finito, 150 páginas.
No voy a viajar este verano. Retorno 201, de Guillermo Arriaga, recomendación de Punta Umbría (por cierto, qué frío hacía en el msn la otra tarde). Con las referencias argumentales de Amores Perros, 21 Gramos y Los tres entierros de Melquíades Estrada, sé que estos cuentos nacidos al sur de la Ciudad de Méjico me van a encandilar, que diría mi compañero.
Las tres pelis me gustaron por su sabor amargamente humano, sonrisas por debajo del suelo, sólo para excavadores de sentimientos, ardores no amortiguados, lenguas agrietadas por verdades y por mentiras, espacios terribles.
Es raro que en la solapa, Arriaga se defina a través de cosas con las que me identifico un total de nada, como su horóscopo, su afición al fútbol, la caza y el boxeo, su condición de abstemio... Menos mal que admira a los intensos, a los que van con todo, a los que no se detienen: a los hombres y las mujeres que dejan pedazos de piel por donde caminan.
Por ahí nos encontramos los amorosos.
Esta mañana me he levantado con una duda y con dolor de cabeza. Se me ha pasado el dolor y no pienso buscar respuestas.

10 Comments:

  • At 2:05 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Intensa si loeres .

    :-)

     
  • At 5:12 a. m., Blogger ybris said…

    Portentosa sublimación del aire acondicionado.
    Y delicada tu atención para con los antiguos de ventilador y peine en el bolsillo.
    Anoto tu recomendación para tratar de encandilarme un poco.
    Fuera dudas.

    Besos.

     
  • At 9:38 a. m., Anonymous lokura said…

    Me alegra descubrirte de la mano de coco.... y me han dado ganas de comprarme el libro del que hablas... que poder de descripcion nena... me encanta eso que dices de que los libros gordos huelen a playa.
    Un abrazo.

     
  • At 12:48 p. m., Blogger anTón said…

    Llévame un día a un espacio terrible

     
  • At 1:22 p. m., Blogger Exagerada said…

    Me gusta eso, anónimo, ojalá lo fuera.
    Lokura, me alegra a mí también. Cuando lo leamos nos contamos.
    Antón, aunque esté lejos.

     
  • At 1:25 p. m., Blogger Exagerada said…

    Ybris, encandilarse la verdad es que es un verbo tierno y apetecible como ciertas cosas antiguas. Más que fuera dudas, prefiero dar una patada a algunas respuestas.

     
  • At 10:08 p. m., Anonymous ella y su orgía said…

    Alguien muy especial me había hablado no hace mucho de este libro. Tengo ganas de leerlo, doña intensa.
    Por cierto, a mí también me gustan las películas de Arriaga.

     
  • At 1:02 a. m., Blogger coco said…

    Me encantas. Me llevas en el bolsillo, y eso que no soy libro de ese enorme tamaño de edición.

     
  • At 2:03 a. m., Blogger Wolffo said…

    Hacía tiempo que no pasaba por aquí. Y podría considerarlo en error del verano. Porque da gustito venir y asomarse a tus letras, nada, nada exageradas.

    Un beso. Y no flaquees, ¿sí?

     
  • At 6:37 p. m., Blogger Exagerada said…

    Ella, era fácil de imaginar, también tú vas dejando pedazos de piel.
    Coquito, te llevo siempre bien dobladito.
    Wolffo, qué placer que hayas venido, ponte cómodo!!!

     

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